Las cenas con bodegueros, aunque son los eventos más habituales de AMAVI, son siempre un acontecimiento, la ocasión para reunirnos y conocer de cerca a los hacedores del vino, que es el verdadero protagonista, el eje de nuestra Asociación.

Por las convocatorias de nuestra presidenta, Sonia Galimberti, han pasado desde la fundación, en 1996, bodegueros de la talla de Carlos Falcó, Alfonso Cortina, Mauricio González Gordon, José Manuel Pérez Ovejas, Miguel Gil, Isabel Galindo …, en fin, excelsos representantes de la geografía vitivinícola de este país.

La cita para calentar este frío febrero era en esa sede extraoficial de AMAVI en que se va convirtiendo el Club Financiero Génova, un palomar de lujo que hace volar la imaginación y el corazón por encima de los tejados de Madrid. Y es que, desde ahí, la ciudad se muestra mucho más bella, civilizada y entrañable. Mas aún cuando se viste de gala para compartir en deliciosa intimidad, mesa, mantel y, sobre todo, buenas copas. De modo que allí estábamos, si no todas, casi todas las socias más activas y curiosas.

En este caso, el protagonismo de la cena corresponde a una bodeguera, y eso, en AMAVI, nos alegra por partida doble. María Urrutia representa a la quinta generación que rige una de las bodegas riojanas más antigua, famosa e internacional: CVNE.

La Compañía Vinícola del Norte de España nació en Haro 1879 y después de haber cumplido esos 140 años se mantiene en manos de la familia fundadora, de modo que María ha vivido ese conocimiento y esa tradición desde que nació, y su formación y experiencia se ha movido siempre en mundo del vino, Comercio y Marketing, en España y en Inglaterra.

Actualmente es la Directora de Marketing de CVNE y a la vez ocupa la Secretaría del Patronato de la Federación Española de Nutrición. Un tándem muy interesante para favorecer una sólida posición del vino en el campo de la alimentación, que buena falta hace. Además apoya con entusiasmo el nuevo proyecto del grupo que es coronar sus tres solidas patas – Cvne, Contino y Viña Real-con la rehabilitación y puesta en valor de un emblema histórico y arquitectónico de la Rioja, el Castillo de Davalillo, que el grupo ha adquirido recientemente.

Para acompañar el menú de la cena fue presentando cuatro de sus vinos:

Maruxa, un Godello envolvente y largo acompañó al salmón con cítricos

Bela 2018, la incursión de la firma riojana en la Ribera del Duero junto con Viña Real 2015 un clásico de la casa, alternaron con sus dos estilos bien diferenciados frente al Jarrete de ternera con crema de raíz de apio, y a la hora del postre el Brioche de manzana armonizó con uno de los blancos golosos más tradicionales de la casa, el Cune Semidulce con su punto de acidez conservada para no agotar ni empalagar el gusto.

En las descripciones para las cuatro catas/degustaciones, María con su talante sencillo y próximo fue desgranando la trayectoria y novedades de la gran bodega y reconoció con satisfacción que en este momento en el equipo técnico trabajan exclusivamente mujeres, seis sólidas profesionales que dan idea de la trasformación del sector, precisamente porque el grupo ha surgido con naturalidad, sin buscar titulares.

Una razón más para esos brindis que se prolongaron en la sobremesa mientras las socias compartían proyectos solidarios, cambios, novedades y éxitos profesionales.

Chin chin. Qué sea hasta pronto!

Ana Lorente